domingo, 15 de mayo de 2011

Vive o muere pero no huevees

Anoche estuve a punto de morir/tres veces.
Tan a punto que los cigarrillos se volvieron
sombras enormes de puñales
y no pude ni llorar
porque la Muerte me apretaba tan fuerte los testículos
con unas manos grises /implacables y aburridas.

Así que ahora,
quiero decir,
desde ahora,
escribiré un poema por día
sin falta.
Por si acaso,
cosa que ella vea que
he puesto manos a la obra,
que he dejado de huevear.

Entonces busco
un vacío,
un pozo cualquiera donde
meter la mano
(y perderla, acaso)

y encuentro, sorprendentemente,
una lapicera.

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