domingo, 24 de abril de 2011

Último poeta italoargentino


Jiménez se despertó

con un trapo empapado en vinagre

tapándole los ojos.


Afuera, la ciudad,

(es decir los techos, la velocidad,

la sordera, el amor estridente)

se despertaba

(es decir se agazapaba

en un rincón blanco de la noche flácida,

largando un gritito cada tanto,

dejándose desnudar).


Todo esto afuera;

adentro, la ciudad

callaba.


Adentro.

Sí.

Pero,

¿callaba cómo?

¿adentro o afuera de qué?


Jiménez de pronto quiso quitarse la venda

pero se encontró con que estaba pegada a la almohada

y a su cara.


Y, naturalmente, quiso conservar sus cejas,

la única cosa bonita que le quedaba.

viernes, 22 de abril de 2011

Oh, quebrada

Todo lo que tengo es tan poco dable

que prefiero enterrarlo para que nazca

nonato


Todo lo que tengo es tan…

de alguna manera todo se las arregla para

ser impenetrable


Los libros ya no se crispan.

antes sí, antes

se agrietaban de gozo o de tedio cuando los tocaba,

ahora ya no se crispan.

Oh,

ni siquiera me miran,

Oh, ye, dime nena,


A un Spinetta de barrio obrero le gruñirían


Pero a mí,

colgado del eco de mi resaca terrazística…


Oh, nena,

ni siquiera miro lo que pienso

ni siquiera tengo libros a los que les tema


Pareciera que me mandaran a acostar

para que los muebles se desnuden de cotidianeidad

y bailen

ante la orgasma ventánica


oh, cópula de vidrio yuxtapuesta,

oh, quebrada

arisca onomatopeya


oh, vidrio,


¿hace cuánto que no tengo vidrio entre mis piernas?


¿cómo saber

el gemido de los muebles

desde la llanura de un cigarrillo

en la que se queman y nacen todas las

tardes y todas las cárceles?


Oh, beso de las hornallas,


Oh, beso redondo del mediodía eternauta


Oh, el yugo grabado a través del

leslie parlante de las horas


¿Cómo quebrar?


ante todo, cómo quebrar

ante todo lo que tengo

sin regalar

un centímetro?

lunes, 18 de abril de 2011

Primero de la década


MAÑANA, donde nace un río inconcluso


MAÑANA es un bote, un puente o una

cabaña que viaja


MAÑANA SON LOS OJOS DEL PUENTE

que te miran cruzar, pero no;

miran al que viene detrás, pero no;

y así


MAÑANA NUNCA SERÁ UN NÚMERO

ni siquiera estará dividido en parcelas


MAÑANA es un manojo de calles

y la dodecafonía de los ojos cerrados

que al sudarle al mundo (que se mece)

se abren como malvones o camisas


MAÑANA se parece a un cuadro

que nunca sabré si viste


MAÑANA se termina con los últimos dedos

de la tarde

colgando de los parpados del que canta


. . .


MAÑANA, NUNCA CALLAR


MAÑANA, DIBUJAD MIL ONOMATOPEYAS

entre los edificios


MAÑANA, ABRUMAD AL IDIOTA


MAÑANA, DECIDME ‘OH’ AL OÍDO, AL DESPERTAR,

y dibujadme a la sin nombre para

que no la alcance

y ame a otra

y así no muera nunca

y nunca pare de nacer


OH, MAÑANA, HACÉ LO MISMO CONTIGO

Y NUNCA PARES DE NACER!