viernes, 22 de abril de 2011

Oh, quebrada

Todo lo que tengo es tan poco dable

que prefiero enterrarlo para que nazca

nonato


Todo lo que tengo es tan…

de alguna manera todo se las arregla para

ser impenetrable


Los libros ya no se crispan.

antes sí, antes

se agrietaban de gozo o de tedio cuando los tocaba,

ahora ya no se crispan.

Oh,

ni siquiera me miran,

Oh, ye, dime nena,


A un Spinetta de barrio obrero le gruñirían


Pero a mí,

colgado del eco de mi resaca terrazística…


Oh, nena,

ni siquiera miro lo que pienso

ni siquiera tengo libros a los que les tema


Pareciera que me mandaran a acostar

para que los muebles se desnuden de cotidianeidad

y bailen

ante la orgasma ventánica


oh, cópula de vidrio yuxtapuesta,

oh, quebrada

arisca onomatopeya


oh, vidrio,


¿hace cuánto que no tengo vidrio entre mis piernas?


¿cómo saber

el gemido de los muebles

desde la llanura de un cigarrillo

en la que se queman y nacen todas las

tardes y todas las cárceles?


Oh, beso de las hornallas,


Oh, beso redondo del mediodía eternauta


Oh, el yugo grabado a través del

leslie parlante de las horas


¿Cómo quebrar?


ante todo, cómo quebrar

ante todo lo que tengo

sin regalar

un centímetro?

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